La abogada denuncia al periodista por clasismo, misoginia y obsesión tras duras críticas públicas
La abogada argentina Agostina Páez, conocida por su reciente polémica en Brasil, volvió a ser el centro de atención luego de responder con contundencia a las críticas del periodista Eduardo Feinmann. Feinmann la había calificado públicamente como “racista y discriminadora”, acusándola de haber cometido un delito gravísimo.
Tras regresar de Brasil, donde enfrentó acusaciones de racismo, Páez retomó sus redes sociales y promocionó algunos contenidos, lo que despertó nuevas reacciones de Feinmann en X (ex Twitter). El periodista la llamó “la racista influencer” y la tildó de “abogada racista y nefasta”, comentarios que la abogada no dejó pasar.
Un enfrentamiento público cargado de acusaciones
En un video compartido en TikTok, Agostina Páez expresó: “Eduardo Feinmann está obsesionado conmigo. Él me llama ‘la abogada racista’ y yo lo llamo ‘el periodista homofóbico y clasista’”. En la grabación, la joven mostró varios de los comentarios hostiles de Feinmann, incluyendo declaraciones suyas en televisión donde afirmó que “la sociedad no quiere más villeros ni papás putos”.
Páez aseguró haber pedido perdón en múltiples ocasiones por sus errores, incluso directamente a la persona involucrada, y contrastó esa actitud con la de Feinmann, quien, según ella, no reconoce sus propios comentarios ofensivos. “¿Yo no me puedo equivocar? Él opina así porque sí, sin provocación previa, lanzando comentarios homofóbicos y clasistas”, agregó.
Denuncias de misoginia y rechazo a la invitación
La abogada también acusó al periodista de misoginia, destacando que su obsesión con ella se debe a su condición de mujer. “Por eso me parece muy loco que quiera hacerse el moralista conmigo… ¿justo Eduardo Feinmann? Dale…”, manifestó con ironía.
Además, reveló que rechazó dos invitaciones para participar en programas de Feinmann, tanto en televisión como en radio, porque anticipaba un trato hostil. “Estaba sola en Brasil y pasándola mal como para que venga y me ataque”, explicó.
Finalmente, concluyó con una crítica contundente: “No me explico la obsesión que tiene conmigo, no entiendo. Literalmente todos los días publica algo de mí. Conclusión: Eduardo Feinmann, homofóbico, clasista y misógino. Obsesionado y viendo todo lo que hago y dejo de hacer. ¿No tiene algo más importante para hacer?”.
Este intercambio público revela un profundo choque entre dos figuras mediáticas que, más allá de sus diferencias, encarnan debates urgentes sobre racismo, homofobia y misoginia en el periodismo y la sociedad argentina.
En un mundo donde la visibilidad LGBTQIA+ y las luchas por la justicia social ganan cada vez más terreno, estas confrontaciones nos invitan a reflexionar sobre el poder de las palabras y la responsabilidad de quienes están frente a cámaras o micrófonos. La defensa de la dignidad y el respeto debe ser un compromiso constante, especialmente en espacios donde se moldean opiniones y se construyen narrativas.
Que tal um namorado ou um encontro quente?


